No tiene desperdicio el boletín de la LAE de Noviembre del 2009 , en el que Gonzálo Fernández (director general de la LAE)  expresamente citó “No puedo ser ajeno a determinadas informaciones que ponen de manifiesto determinados procesos de privatización… No es cierto, puedo decirlo alto y claro, no hay privatización de la Entidad, no hay privatización de los productos, no hay privatización de la Red Comercial; nuestra Red está compuesta por personas privadas que, en virtud de una convocatoria por parte del Ente Público, tienen el derecho a distribuir los productos de Loterías y Apuestas del Estado”

Esta frase tan categórica de que no se privatizará nada, me recuerda mucho a aquellos tiempos  en los que, ante tormentas de la peseta UN SEÑOR MINISTRO DE ECONÓMIA salía a la palestra diciendo alto y claro “No vamos a devaluar” y… ¿Que pasaba…? Pues  señores, que España devaluaba la peseta. Pues con estas declaraciones ídem de ídem y tiempo al tiempo que no bajen las calificaciones de deuda pública española y no quede más remedio que… “Se privaticé  la Entidad, se privaticen los productos y se privatice la Red Comercial”.

En el mismo informe se puede ver comoспални комплекти los beneficios aportados por la LAE al tesoro público se cifran en 174 MM€. Esa va a ser la cantidad a tener en cuenta sobre una posible privatización o no.
Si el estado con una tasa sobre el juego (por ejemplo 10% sobre los beneficios) consigue ingresar más dinero que con el 25% de la LAE… la privatización será una realidad, PESE  A QUIEN PESE.

Tanto el ministerio de hacienda como el tesoro público tienen que conocer el valor del mercado de España de juego y el criterio de decisión es claro. Perder el monopolio sobre el juego y obtener unas tasas (por ejemplo un 10% sobre los beneficios) del total del pastel u obtener un 25% del  pastel de la LAE. Es cuestión de tiempo que se cambien los hábitos de consumo del jugador español y la LAE se privatice.